Una madre inglesa fue despojada de sus hijos porque los servicios sociales creyeron que era demasiado joven para criarlos.
Se reencontraron gracias a sus perfiles en la red social.

Tracey, Winona y su madre fueron víctimas de una adopción forzosa durante la época en que el Gobierno de Tony Blair incentivaba las adopciones hasta el punto de marcarse como objetivo incrementarlas en un 50%.
Los servicios sociales no escatimaron esfuerzos para alcanzar esa meta, como señala la versión digital del periódico británico Dailymail. De aquel momento, se conocen casos en los que se les quitaba los bebés a madres consideradas demasiado jóvenes o no lo suficientemente inteligentes para cuidar de ellos.
En el caso de Tracey, sus niños fueron enviados a la adopción porque estaban "en riesgo de sufrir abuso emocional". Pero la mujer afirma que nunca abusó, los abandonó o los descuidó. De hecho, ahora es madre de dos niñas más junto a su nueva pareja.
Hace nueve años era una madre soltera que luchaba por sobrevivir. Sólo por eso fue forzada a dejar lo que más quería, sus hijos, que pensaron que simplemente los había dejado de querer. "Durante años las niñas creyeron que era una mala madre, una persona horrible que no las quería, mientras que a mí me dijeron que no querían verme y que estaban instaladas en una nueva familia con padres que les querían. Todas mentiras", afirma Tracey.
"Mi hijo, que se negó a ser adoptado, me fue devuelto después de un año, y mis dos niñas que tuve con mi nueva pareja nunca han sufrido ningún daño. ¿Cómo podría haber puesto en peligro a mis hijas?", se pregunta Tracey.
La pesadilla empezó el día que Ben nació, poco antes de que Tracey cumpliera 19 años.
Era el año 1992. El padre de los niños, de 18 años también, con un "carácter difícil" y que había pasado buena parte de su infancia bajo los servicios sociales, tenía una profunda desconfianza hacia los trabajadores sociales. "Cuando supieron quién era el padre de Ben, me visitaron en el hospital. Me hicieron firmar un montón de papeles diciendo que colaboraríamos con ellos", recuerda Tracey. "Confié en el sistema y pensé que una vez que nos hubieran aprobado, nos dejarían en paz".
Cuando Winona nació, 18 meses después, los servicios sociales del condado de Cornwall, donde vivían, eran una presencia habitual en sus vidas. "No tomábamos drogas y mi compañero nunca fue violento hacia mí o los niños. El dinero era escaso, pero hacíamos todo lo que podíamos. Amábamos a nuestra pequeña familia". Pero se sentían perseguidos. "Constantemente nos acusaban de ser malos padres", señala.
Lo peor se produjo en 1997, mientras Tracey estaba embarazada de la hermana pequeña de Winona. Su pareja agredió a un trabajador social, un delito por el que aún está siendo procesado. Tracey entonces se dio cuenta de que podía perder a los niños y dejó a su pareja. Pero incluso con él fuera de escena, los niños permanecían en una lista de riesgo.
En mayo de 1998, sufrió un ataque nervioso debido al estrés. Pasó dos meses en una unidad psiquiátrica durante los cuales los niños fueron puestos bajo el cuidado de los servicios sociales. Cuando Tracey regresó a casa, a sus hijos los habían enviado a nuevas casas. Ben volvió con ella un año después porque se negó a ser adoptado. Pero las niñas permanecieron en su nueva casa con sus nuevos padres.
Durante estos años, Winona pensaba en su madre e incluso intentó ir a verla, pero no se lo permitieron. Cuando cumplió 16 años descubrió una forma de conseguir su objetivo: Facebook. "Me llevó sólo un par de horas. Sabía que Ben tenía mi viejo apellido y fue fácil encontrar a mi madre a través de su perfil. Le mandé un mensaje: ’Hola, creo que podría ser tu hermana/hija’.
Tracey lloró de felicidad cuando leyó el mensaje, pero rápidamente le entró el terror de ser llevada ante un juez y los niños alejados de ella si respondía. Por eso Tracey, Ben y Winona arreglaron un encuentro en secreto. Cuando se encontraron no podían creer que volvían a estar juntas.
Después de buscar el consejo de un grupo de apoyo a personas adoptadas forzosamente, decidieron permitir a la hermana pequeña de Winona hablar con Tracey por teléfono en secreto. "Cuando mi hermana colgó, no podía creer lo encantadora que era mamá", recuerda Winona. Desde hace un mes, las niñas han dejado su casa adoptiva y viven con Tracey y su nueva familia. "Por primera vez en años, siento que estoy donde pertenezco", asegura Winona. Ha abierto una página en Facebook titulada ’Anti Social Services Forced Adoption — We Can Help!’ para ayudar a otros niños que han pasado por lo mismo.
telecinco.es

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